Cuentos

























PINCELETE 

                                     







 Todas las mañanas, Pincelete, el pincel más viejo del jardín, se lavaba la cabeza, se peinaba y contaba uno por uno sus pelos:
- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez.
Pero un día, al mirarse al espejo, descubrió que había perdido dos pelos.
- ¡Qué horror!- gritó preocupado- Estoy perdiendo mi cabellera, sólo tengo ocho pelos. ¿Me estaré poniendo viejo? Baaaaaahhh, todavía me quedan muchos más, nadie se va a dar cuenta.
 Se hizo la raya al medio con el peine y acomodó cuatro pelos para cada lado.

Pero a los pocos días, otra vez el mismo problema. Había perdido tres pelos más.
- ¡Ay, ay, ay!- volvió a horrorizarse- Ahora sí que estoy horrible, me estoy quedando pelado.
Y tremendamente afligido, trató de acomodar su cabello: dos pelos para un lado y tres pelos para el otro.  Y al ver que había más pelos de un lado que de otro, dijo haciendo pucheros:
  - Voy a tener que cambiar de peinado, me voy a hacer la raya al costado.
Y se fue a trabajar.
Todos al verlo le preguntaban:
-Pincelete....¿Fuiste a la peluquería? ¡Estás tan cambiado!
- Nooo, sólo me corté el pelo- mentía aliviado porque no se habían dado cuenta de lo que pasaba.
  Y así pasaron varios meses más.
Ya casi había olvidado su problema, cuando de repente una mañana al mirarse al espejo, encontró que se había quedado pelado.
- ¡Buuuuuuuuuaaaaaahhhhh- lloraba sentadito en un banco- ¿Qué voy a hacer ahora? ¡Qué feo estoy!
Y ese día no quiso salir de su casa.
Al día siguiente se puso un pañuelito en la cabeza y se fue corriendo a la peluquería.
Don Peluquín, el peluquero, al verlo tan afligido, lo tranquilizó un poco, le dio un té de témpera verde y le dijo:
-No te preocupes, Pincelete, todo tiene solución.
Y le contó que hace muchísimos años a él le había pasado lo mismo. Sus pelos se fueron gastando y se cayeron porque estaban muy cansados de trabajar, pero que se había puesto una peluquita nueva y que ya no tenía problemas.
Y así fue que Peluquín le puso una peluquita hermosa, con muchos pelos fuertes y resistentes.
Y Pincelete volvió a hacerse la raya al medio, pero como tenía doce pelos, puso seis para cada lado.


                                                                                  Anamaría Ponce 
                                         





                                                                                       


                                              

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